Economía de Panamá

La economía panameña responde mucho más a las necesidades del comercio internacional que a la demanda de su población. A pesar de lo que pudiera parecer el canal de Panamá influye, directamente, poco en el PIB, sólo da trabajo al 1% de la población activa, y los ingresos que obtuvo Panamá durante el siglo XX equivalían al 6% del PIB. No obstante, el peso del Canal en la economía aumentó tras el traspaso definitivo el 31 de diciembre de 1999. Sin embargo, la actividad del comercio internacional que ha impulsado el Canal ha condicionado la economía de Panamá. En primer lugar la monedad que circula por el país es el Balboa, que es equivalente al dólar estadounidense el cual circula legalmente en todo su territorio desde 1904. Es una economía totalmente dolarizada y sin banco central. La presencia de puertos Francos, como Colón, de libre circulación de capitales y mercancías, y sin impuestos, ha propiciado la presencia de gran número de empresas. Panamá es el segundo país del mundo con la mayor flota mercante, después de Liberia, gracias a las «banderas de conveniencia». Debido a estas circunstancias, con frecuencia se ha considerado a Panamá un «paraíso fiscal», y ciertos países reprueban a las empresas que se radican allí.

La economía de Panamá está muy centrada en el sector terciario, pero de él el subsector del comercio internacional y el financiero se lleva más de la cuarta aparte del PIB. No obstante, y desde la asunción de la Zona del Canal por parte de Panamá, se ha intentado un cierto proceso de industrialización.

Panamá es un país de fuertes crecimientos económicos, por encima del 3% anual. El sector primario aporta muy poco al PIB. La agricultura supone el 7% del PIB y la minería el 1%. La industria y la construcción no aportan más del 12%. El resto pertenece a los servicios: comercio interno 9%, transportes y comunicaciones 9%, Zona Libre de Colón, 7%, Canal 6%, finanzas 8%, Administración pública 10%, etc., hasta sumar el 76% del PIB.

A pesar de estas cifras macroeconómicas la renta per cápita de los panameños se sitúa en torno a los 9.000 dólares estadounidenses, lo que le coloca entre los países pobres, incluso por debajo de algunos de los países de su entorno; y es que se trata de una economía orientada al comercio internacional, con muy poca repercusión local.

De no existir la Zona del Canal, la agricultura tendría un peso similar al que tienen en los países de su entorno. Se reproduce aquí el mismo esquema que en el resto de América Central, una agricultura de subsistencia para consumo interno, con explotaciones pequeñas en las que se cultiva arroz, maíz, fríjoles, sorgo, yuca, patatas, ñame, hortalizas y frutas; y una agricultura de plantación para la exportación, con grandes explotaciones muy tecnificadas, en la que predominan el banano (en la costa), la caña de azúcar (en la península de Azuero, el golfo de Parita y la laguna Chiriquí), el café (en las montañas orientadas al Pacífico de las sierras de Tabasará y Veraguas), el cacao, el tabaco y otros menores.

La ganadería también tiene cierta importancia, pero lo más característico es la pesca, cuya producción es capaz de exportar.

La industria es ciertamente escasa, y se centra en el subsector agroalimentario, y la industria petroquímica que, instalada en Colón, exporta derivados del petróleo. Otras industrias importantes son la química, el textil, los electrodomésticos, muebles, etc., muchas de ellas de capital multinacional instaladas en la Zona del Canal.

Panamá debe de importar casi toda su energía. Sólo produce energía por medios hidroeléctricos, gracias a la abundancia de lluvias y los grandes desniveles de sus ríos.

Las comunicaciones son deficientes. Dos son los ejes principales, el ferrocarril y carretera de Colón a la ciudad de Panamá que une Caribe y Pacífico, y la carretera Panamericana que cruza de este a oeste desde Costa Rica a Colombia. El resto de las comunicaciones son deficientes.

Directivos de la región América de Renault se reunieron en Panamá para revisar la operación comercial

 

“Como compañía queremos que América Central y El Caribe tengan la importancia que se merecen, principalmente Panamá, pues es nuestro mercado de la región y Renault no está lo suficientemente presente, cuestión que hay que reforzar si queremos hacer efectivo el crecimiento”, aseguró Denis Barbier, líder de Renault para la Región América.

En cuanto a las ventajas de la compañía sobre otras empresas en la región afirmó que la gama desarrollada por Renault se acondiciona a los terrenos de los países en que se van a abrir los mercados.

La compañía indicó que los modelos Logan y Fluence son referencias de Sedan que se incorporaron a la gama de carros que se van a distribuir en la región centroamericana, además del Stepway, el Sandero, la Koleos y el nuevo Druster, que saldrá al mercado este año.

En cuanto a combutibles alternos, los directivos de la marca aseguraron estar haciendo pruebas con energía solar y electricidad, esperando que a final de año se desarrollen cuatro carros de prueba.

Y es que a la presentación del plan estratégico, ‘Renault 2016 Drive the change’, realizado en Ciudad de Panamá, asistieron los importadores de Centroamérica, El Caribe y Ecuador.

“Queremos confirmar nuestro crecimiento en la región, marcar nuestro regreso a Panamá, América Central y El Caribe, además de plantear la manera como vamos a trabajar los próximos tres años”, afirmó Barbier.

Con la red de la zona América Central y El Caribe, refuerza la presencia de la marca francesa en América, donde tiene presencia en países como Colombia, México, Brasil, Argentina y Venezuela; además de sus importadores representados en Paraguay, Uruguay, Bolivia, Chile, Ecuador y Perú.

En la cita de Panamá establecieron dos objetivos básicos para trabajar en un tiempo de tres años. El primero es el crecimiento, a lo que el directivo afirmó: “Queremos llegar a ventas superiores a 3 millones de vehículos en el mundo a 2013”. Otro objetivo es financiero relacionado con la financiación del crecimiento través de free cash flow de 2.000 millones de Euros acumulados de aquí a 2013.

Ventas y participación

 En el encuentro también hizo presencia Oliver Murget, director comercial de la región América, quien mencionó el crecimiento de la marca y las excelentes ventas de la compañía en 2010, registrando 317.000 unidades, cifra que representa un crecimiento del 39 por ciento en un mercado que sólo creció el 15 por ciento. Muerget destacó la calidad de servicio al cliente como componente básico para incrementar las ventas en cualquier escenario.

 Caso Ecuador

 Nicolás Espinoza, presidente de la importadora Ayasa, de Ecuador, afirma que de Colombia se exportaron a Ecuador 5.600 unidades, principalmente de Sandero y Logan, suma representada en 60 millones de dólares en negocio.

Asegura que el carro de fabricación colombiana es de un alto nivel de competencia, durabilidad y máxima calidad.